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18/7/09

El arte contemporáneo se mezcla en Córdoba con la tradición musulmana

El agua es uno de los elementos esenciales de la cultura árabe. Nada supera la belleza del sonido de las delicadas fuentes estratégicamente situadas en plazas y patios de las ciudades. Córdoba, símbolo del inmenso poder y refinamiento de Al Ándalus, es un claro ejemplo de ello. En un escenario dominado por las imponentes arquerías de la mezquita, cuatro artistas contemporáneos se han atrevido a crear sendas intervenciones inspiradas en el agua y en el fuego: La nube de Córdoba, de Darya von Berner, en la fachada sur de la catedral; Las habitaciones que aparecen, fuente interactiva del danés Jeppe Hein, en el bulevar del Gran Capitán, y Los caminos de fuego, de MUMA, en la plaza de Capuchinos y cuesta del Bailío. La cuarta intervención llegará el próximo octubre con laperformance Paso Doble, de Miquel Barceló, en el picadero de las Caballerizas Reales.

Las cuatro propuestas forman parte de las actividades que arroparán la candidatura de Córdoba a la capitalidad cultural europea de 2016. A ese mismo título optará una docena de ciudades españolas, entre ellas, Segovia, San Sebastián, Santander y Cáceres.

El programa cordobés, comisariado por Carlota Álvarez Basso, comenzó el jueves por la noche con la instalación de Darya von Berner (México, 1960). Berner es una artista multidisciplinar experta en la construcción de nubes artificiales. Lo hizo en torno a la madrileña Puerta de Alcalá, y lo hará en otoño sobre el Museo Magritte de Bruselas. Las nubes de Berner son esculturas penetrables producto de una mezcla homogénea de oxígeno, argón, agua y dióxido de carbono. Los pulverizadores distribuidos sobre los naranjos y las paredes de la mezquita consiguieron el milagro de que la temperatura descendiera drásticamente. Fuera de la nube, 42 grados. Dentro, entre 28 y 30.

Entre las ocho de la tarde y las tres de la mañana, la nube fue una locura para turistas y cordobeses. El arte contemporáneo se adentraba así en el mundo islámico. La única pena es que la obra es efímera y la nube se va en tres días.

El agua es también el protagonista de otra de las instalaciones, la inaugurada ayer por la mañana en el bulevar del Gran Capitán. Jeppe Hein (1974, Copenhague, Dinamarca) ha creado una fuente interactiva, ejemplo de escultura líquida que cambia de formas en función de la proximidad de los visitantes y que permanecerá instalada hasta octubre.

Pero la obra que más participación ciudadana ha conseguido es Los caminos del fuego, de Muma (José María Soler, Barcelona, 1960). Grupos de voluntarios de entidades vecinales han colocado sobre los dibujos originales del empedrado cientos de velas para aunar fuego y luz.

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