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6/4/11

El Museo de Ciencias Naturales de Barcelona estrena sede en el Fòrum


museu-blau_forumEl Museu Blau (Museo Azul) de Barcelona (antiguo Museo de Ciencias Naturales) abre totalmente renovado en la que será a partir de ahora su nueva sede, el edificio Fòrum. La fiesta de inauguración se celebrará hoy domingo, de 12.00 h a 14.00 h, y contará con espectáculos de calle que podrán ser disfrutados por personas de todas las edades.
El nuevo espacio, ubicado en el edificio de Herzog & De Meuron construido en 2004, tiene 5.000 metros cuadrados de espacio expositivo. Sustituye así al Castillo de los Tres Dragones, el edificio modernista del parque de la Ciutadella, que ahora se convertirá en una sede científica. Los propios arquitectos han desarrollado el diseño museográfico y la adaptación de los espacios a su nueva función. Se trata de un triángulo equilátero de 180 metros de lado y 25 metros de altura. Los espacios destinados al Museo, unos 9.000 metros cuadrados en total, se distribuyen en tres plantas.
El Museu Blau esté dotado con las últimas tecnologías, y en un primer ámbito recorre la historia de la Tierra de acuerdo con la teoría de Gaia. Después explica aspectos concretos del planeta hoy en día, de acuerdo con sus colecciones. La entrada está presidida por un esqueleto de ballena, un rorcual localizado en las costas de Gerona el año 1862 y una de las piezas estrellas del nuevo espacio.
No sólo animales
El nuevo museo es uno de los pioneros en dar un peso importante a plantas, algas, hongos y microbios. Por eso, el espacio acoge un lago rodeado de vegetación donde se realizan talleres de botánica y microbiología con microscopios. Además, dispone de 900 metros cuadrados para exposiciones temporales y un vestíbulo de 1.000 metros de acceso gratuito donde, además de una tienda y de servicio de restauración, se realizan intervenciones artísticas.
El futuro Zoo Marino, que se ubicará en una plataforma ganada al mar junto al Fòrum, también estará vinculado al Museu Blau, que dedicará una de las casetas exteriores a informar del nuevo zoológico.

Tres plantas... y mucho más 
En la planta -1, el muelle de carga compartido con el Auditorio y los espacios de instalaciones y mantenimiento.
En la planta 0, con una superficie total de uso de unos 500 metros cuadrados, se encuentran los accesos a la planta 1 (espacio principal y expositivo), una entrada directa a la cafetería-restaurante, tres edículos destinados a atención de grupos, venta de servicios de descubrimiento de la naturaleza organizados por el Museo y servicios complementarios; un laboratorio de botánica con una zona complementaria dotada de un pequeño jardín mediterráneo, y un aula/taller además de una zona exterior de picnic para los grupos escolares.
En la planta 1, a la que se accede desde un gran vestíbulo, se encuentra el núcleo central del Museu Blau con la exposición permanente Planeta Vida, que ocupa 3.000 metros cuadrados. El vestíbulo –de acceso libre y centrado en la escalera principal y en el espectacular esqueleto de una ballena– permite acceder a una serie de servicios destinados a todos los públicos. En este vestíbulo se muestran también pequeñas exposiciones que relacionan las ciencias naturales con las artes o desarrollan temas de máxima actualidad y, por último, espacios de autoconsulta o noticiarios de actividad científica.
Desde el vestíbulo, el visitante puede acceder al espacio para niños de 0 a 6 años, a la tienda, el restaurante, la mediateca, las aulas y las salas de actos, así como a las salas de exposiciones temporales. En esta misma planta se encuentran las oficinas, laboratorios, talleres y otros espacios no abiertos al público.
En la planta 2 se sitúa la planta técnica. En la última planta, un mirador permite disfrutar de una vista impresionante sobre la cubierta y el mar.
Por último, en la plaza Leonardo Da Vinci se prevé un nuevo sistema de señalización, una especie de tatuaje gigante para atraer a los visitantes hasta la entrada del Museo. Además,  se han proyectado una serie de instalaciones situadas dentro de los patios abiertos, en las que cada hueco se llena con sonidos naturales extraídos de la colección, que hacen que por todo el edificio resuenen los signos de vida y marquen –sutilmente– la llegada al Museo como una experiencia para todos los sentidos.

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