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2/9/11

Encuentros en el Thyssen con motivo de la JMJ


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El Museo Thyssen-Bornemisza acompaña al programa de actos organizados con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud 2011, que hoy comienza en Madrid, con Encuentros, una muestra que incluye una selección de casi una decena de obras de su Colección Permanente de Pintura Antigua con la que se ilustran momentos de la vida de Cristo que transcurren entre su infancia y las apariciones después de su Resurrección.
Las telas y las tablas reunidas para esta ocasión, y hasta el 4 de septiembre, son obra de pintores destacados de escuelas del norte, como la flamenca, holandesa y alemana, y del sur, como la italiana, que trabajaron, entre los siglos XIV y XVIII, y cuyos estilos consignan con fidelidad los movimientos artísticos en que se desenvolvieron sus carreras.
De su infancia a la Resurrección
El primer encuentro que se recoge es el de Jesús entre los doctores en el templo [cat. 2], que se enmarca dentro de su infancia y se ejemplifica en la obra de Alberto Durero. El maestro alemán toma como eje para su composición a Cristo y, especialmente, el gesto que irradian sus manos. En la vida pública del Salvador se inscriben varios pasajes como La vocación de san Mateo [cat. 3] de Marinus van Reymerswaele (imagen que ilustra este texto), artista que crea un excelente bodegón con los objetos que evocan el oficio del apóstol que era recaudador de impuestos. Cristo y el encuentro con las pecadoras, como la samaritana, se escenifican en la pequeña tabla de Duccio [cat. 1], que perteneció a la predela de la Maestà de Siena, altar que decoró el Duomo y en el lienzo de Il Guercino[cat. 6], donde la atención se centra en los dos protagonistas que dialogan junto al pozo.
Del holandés Aert de Gelder es Cristo y la mujer adúltera [cat. 7], episodio que se sitúa en el templo de Jerusalén magnificado por las proporciones con las que el artista lo describe. Entre los milagros, se han seleccionado la tempestad calmada de Galilea, interpretada con realismo en el cobre de Jan Brueghel [cat. 4] y en cuya superficie detalla tanto el viento como la agitación de las aguas, y la curación del paralítico de Cafarnaúm, que el pintor Giovanni Paolo Panini [cat. 9] imagina en un entorno clásico de bellas arquitecturas. A la mano de este mismo pintor y compañera de la obra anterior, pertenece La expulsión de los mercaderes del templo [cat. 8], pasaje que se inscribe en el preámbulo de la Pasión.
Por último, dentro del capítulo de las apariciones de Jesús, destaca La cena de Emaús [cat. 5] de Matthias Stom, que eligió para su lienzo el momento en que Cristo desvela su identidad a los discípulos tras bendecir y repartir el pan.

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