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11/11/11

HISTORIAS SILENCIADAS DE JUAREZ EN EL MATADERO DE MADRID.

Mucho se ha hablado y escrito sobre los feminicidios que desde 1993 asolan Ciudad Juárez, localidad fronteriza entre Estados Unidos y México, que en las últimas tres décadas se ha convertido en foco mediático y en lugar de peregrinación de un mal llamado turismo cultural. El motivo, hacerse eco de los asesinatos de mujeres. Muchos se han esforzado por elevar la voz sobre estos brutales actos pero otros muchos han intentado todo lo contrario, silenciar la vergüenza que eso supone, una lacra para la imagen de una ciudad y de un país.

Video instalación «Risas enlatadas» (2009) de Yoshua Okón

Desde hace unos días y hasta el 14 de noviembre se puede recorrer, en la nave 16 del Matadero de Madrid, una exposición que reúne las reflexiones de un grupo de artistas sobre diferentes aspectos que afectan a esta localidad, que históricamente ha sido un lugar clave en la frontera y que en el pasado llegó a ser el centro de contrabando más importante —Al Capone instaló en ella dos destilerías y quiso convertir a la ciudad en algo similar a Las Vegas—.
Laboratorio de globalización

La violencia, el narcotráfico pero también el derribo de su pasado, de su identidad es ahora denunciado por los artistas que participan en «Proyecto Juárez». Para la comisaria de la muestra, Mariana David, las estructuras de poder vertical y la política de libre comercio aplicada en la ciudad durante las últimas décadas, la convirtieron «en el conejillo de indias del modelo neoliberal». El elemento detonante fue la instalación de maquiladoras que atrajeron a mucha gente en busca de trabajo pero que al mismo tiempo transformaron el lugar en un «laboratorio de globalización», descubriendo su peor cara: «la explotación y la miseria como aparatos generadores de violencia». Algo que se ha recrudecido en las últimas décadas. «El asesinato de mujeres es solo la punta del iceberg», asegura. Esto ha provocado que los que antes arribaron a ella en busca de oportunidades, ahora huyan al otro lado de la frontera, «a la ciudad más segura de EE. UU., El Paso».

«Buscamos artistas que trabajaran sobre las estructuras de poder»El proyecto, que buscaba mostrar Juárez de una manera «menos mediatizada», presenta dos líneas de trabajo. La primera reúne a media docena de artistas, de distintas procedencias, que se han centrado en un aspecto concreto. «Se seleccionó a aquellos artistas cuyos trabajos abordaran el tema de las estructuras de poder, de la memoria y que fueran de carácter público, involucrando a voluntarios, como es el caso de la obra “Censo” de Gustavo Artigas», indica la comisaria. En ella, el artista ofrece a la población de varias colonias realizar de manera gratuita un testamento, lo que permite elaborar un censo y conocer el estado de este grupo de población.
Santiago Sierra, contra la sumisión

Otros, como Artemio, han optado por reflejar lo más conocido, los feminicidios, de la manera más cruda y directa: a través de una instalación que consiste en una montaña de tierra excavada en Ciudad Juárez. «Su volumen se corresponde con el peso total de las muertas, según las cifras oficiales». La tierra obtenida fue transportada después en un caminón a la capital mexicana. En la muestra también participa el artista español Santiago Sierra, con la obra «Sumisión» que inicialmente iba a llamarse «Palabra de fuego». Su intervención consistía en excavar la palabra sumisión —frente a distintos poderes— en un terreno cerca de la frontera de EE.UU. y que cada letra fuera iluminada después por una antorcha. Sin embargo, el permiso para la quema a cielo abierto fue revocado por el municipio, que argumentó que era un peligro para los habitantes. Una traba más de los poderes públicos de México que no ve con buenos ojos que se ventilen sus miserias, ni dentro ni fuera de sus fronteras.
Risas enlatadas

Pero no solo esta muestra habla de las mujeres asesinadas, sino también del empeño por enterrar la historia de esta ciudad a través del derrumbe de sus edificios más emblemáticos —teatros, cantinas, cabaret art deco—. Iván Edeza lo denuncia a través de una instalación sonora con una estética que recuerda a los anuncios de personas desaparecidas. La vídeo-instalación«Risas enlatadas», de Yoshua Okón, es otro grito en el silencio. Transforma las maquiladoras en fábricas de risa, el principal producto de la industria del entretenimiento.

La segunda línea de trabajo está protagonizada por una docena de artistas locales que en«Framed Juárez» retratan su ciudad a través de pequeños vídeos.

Fuente ABC.
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