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12/3/09

Joaquim Mir. Antológica

46 obras nunca expuestas en Barcelona, 12 de ellas inéditas, se añaden a los paisajes de Mallorca y del Camp de Tarragona para configurar una exposición antológica de 80 piezas del catalán Joaquim Mir, después de 37 años sin que se ofreciera ninguna retrospectiva de un pintor cuya vida y obra le han elevado a la categoría de mito. A lo largo de la muestra del CaixaForum Barcelona puede contemplarse el proceso que le llevo de un particular impresionismo con rasgos puntillistas a la creación de obras donde la luz y los colores impregnan el lienzo, constituyendo la seña de identidad del artista.

La vida de Joaquim Mir es esencial para comprender la transición que se produjo en su forma de atacar el lienzo y los hechos que le condujeron hacia su característico uso cromático. Huyendo de sus ataduras familiares y renunciando a su herencia, empezó pintando la vida barcelonesa junto a Adrià Gual, Joaquim Sunyer y otros artistas de la ciudad condal, formando la colla del Safrà, donde ya mostró preferencia por el color ante la forma, predilección que acabaría por estallar en Mallorca, donde pintó L’abim o La cala encantada, obras iluminadas que irradian el fulgor y la furia con la que se empleaba a la pintura. Después de un accidente en la isla balear que le desequilibró mentalmente, ingresó en un manicomio de Reus durante dos años en los que se dedicaría a colorear, desarrollando una pintura más abstracta, los paisajes del Camp de Tarragona, que junto con el resto de su obra hacen de Joaquim Mir “el mejor paisajista español de principios del siglo XIX” según Francesc Miralles, el comisario de la exposición. En palabras de éste, entre el óleo, el pastel y la acuarela, Mir “creaba el paisaje por la intensidad de su mirada, por la visión que le provocaba la luz”, una luz teñida de rojo, delirante, que encontró en Mallorca en compañía de Santiago Rusiñol, y de la que se sirvió de por vida. La luz que emanan las 80 obras expuestas en el CAixa Forum de Barcelona, donde pueden contemplarse desde carboncillos previos a El Templo de la Sagrada Familia, a pasteles de los campos tarraconenses y óleos de las calas mal
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