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17/4/11

Una estirpe de fotógrafos leoneses.



Olaf Gracia, que expone desde mañana sus fotografías en el bar Mongogo, y su bisabuelo, Germán Graci gracia

Hay familias marcadas por una misma vocación. Es el caso de los Gracia, una estirpe de fotógrafos leoneses. El pionero fue Germán Gracia, que comenzó el oficio a finales del siglo XIX y fue uno de los adelantados de la fotografía en León. Olaf Pla Gracia nació un siglo después que su bisabuelo, en 1962, pero el mismo día y el mismo mes -”un 28 de mayo-”. Podría ser una simple coincidencia si no fuera porque Olaf, como antes su abuelo Pepe, su madre (Belita) y su tía Ninfa, heredó el secreto de la saga: el «ojo fotográfico».
León acoge ahora -”otra casualidad-” dos exposiciones de Germán y Olaf Gracia, que tienen además gran parecido físico e idéntica sensibilidad para el retrato. El Palacio de Don Gutierre alberga desde hace días más de 300 fotos y postales del bisabuelo Gracia. Mañana, el bar Mongogo (plaza de Puerta Castillo), acoge la primera exposición en León del bisnieto Gracia, titulada Mami, me gusta el rock-™n-™roll . «Son sólo once fotos, porque no había espacio para más. Pero estoy muy agradecido. Soy de León y lo llevo en el corazón», confiesa Olaf, afincado desde los diez años en Barcelona, porque allí fue destinado su padre tras abandonar «el duro oficio de veterinario por los pueblos». El bisnieto de Germán Gracia es un enfant terrible. Un rebelde que adora el rock, la fotografía y el rugby, quizá no por este orden, y ejerce como periodista en varias publicaciones del mundo de la moto, como El Diablo Magazine.
Puesto que el Mongogo es un bar roquero, Olaf, que desde hace años toca en el grupo Los Bidones (junto al que fuera batería de Los Rebeldes), pensó que su premier tenía que ser indiscutiblemente roquera.
«El rock es un hobby. En más de veinte años de Los Bidones jamás hemos ensayado», confiesa. Afirma que ha sido muy difícil elegir exclusivamente once fotografías. Ha optado por algunos retratos, como el de su amigo Carlos Segarra, de Los Rebeldes, así como imágenes inspiradas en la música de los cincuenta. Curiosamente, en sus retratos es donde se descubre que es el heredero de Germán y Pepe Gracia. «Me hace gracia que haya dos exposiciones de dos Gracia. La de mi bisabuelo no la he visto aún».
Infancia en blanco y negro. Recuerda su infancia en el estudio que tenía su abuelo en la calle Ancha. «También le recuerdo en su casa haciendo aquellas pinturas naïf». A pesar de la diferencia de edad, asegura que tenía una gran complicidad con Pepe Gracia. Tampoco ha olvidado cómo su tía Ninfa retocaba a lápiz las fotografías de estudio. Su madre, Belita, llegó a hacer varias exposiciones.
«Pero a nadie se le ha ocurrido reunir en una muestra a las cuatro generaciones de fotógrafos Gracia. Sería estupendo hacerlo en León». A él, la idea le parece fascinante. «No es normal que haya cuatro generaciones de fotógrafos en una familia». Además, a través de los álbumes de esta saga se puede seguir la historia del último siglo. «Claro que yo, al no vivir en León, no he fotografiado, como ellos, a las gentes y los paisajes de León». A Olaf el destino le llevó por otros caminos. Ha viajado por medio mundo y está a punto de colgar las botas de rugby. «Fui jugador, árbitro y entrenador durante nueve temporadas, pero tengo las rodillas destrozadas». También en el rugby Olaf tenía antecedentes familiares. Su hermano y su padre practicaron este deporte antes que él. Ahora acaba de exponer en una galería de Barcelona una serie de retratos de «gente peculiar que me he encontrado por el mundo». Cuenta que el actor Gabino Diego, al que sólo ha visto en la gran pantalla, es un gran coleccionista de fotos; y, «sin conocerme me ha comprado fotos».
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