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16/12/09

Al ladrón, al ladrón...la cadena


Si, al ladrón, a ese ladrón minimizado y del todo invisible, al que nadie
por ahora tiene en cuenta.
Quiero con este tema llamar la atención sobre todo de los artistas plásticos
de todas las manifestaciones.
Hasta ahora sólo se preocupan los medios masivos del tema del robo y de
las copias y falsificaciones del arte, cuando se trata de grandes nombres.
El daño enorme que lenta y solapadamente nos hacen desde Asia, las copias
sobre lienzo, texturizadas a mano en algún que otro caso, en serie, donde
la mano de obra esclava es tan explotada, como la que fabrica las copias de
los bolsos Buitone, o las zapatillas Adidas.


Hoy en días en todo el mundo, en cualquier casa de decoración, podemos hallar
copias inocentemente a la venta del público, enmarcadas, a unos precios que
confunden y maleducan.
A más de uno de ustedes, les habrán llegado o llegará en algún momento comentarios especulativos y comparativos al respecto. Si , por supuesto que diremos que son copias.
Explicaremos exhaustiva y fervientemente la diferencia con respecto al arte original, al valor de lo único e irrepetible, al nombre que está detrás, al valor añadido del tiempo pero… Y en cuánto a la desleal batalla comparativa del precio… ?
Las copias avanzan terreno cada día, en temas, texturas, medios, formatos y además
vienen acompañadas de marcos sintéticos, que se incluyen en el precio inicial.


Por eso os digo ahora, cuidado, al ladrón, al ladrón…la cadena!!!
Porque aunque para muchos parezca irrelevante, este pequeño gigante de guante blanco establece un robo en cadena, que a la corta o a la larga nos atañe.


El precio de la más pequeña de nuestras obras expuestas, por comparación con estas a los ojos inexpertos del público no entendido, que es desgraciadamente la mayoría, parece hoy descabellado y sobre todo a su bolsillo.
Sin embargo su juicio nos atañe e interesa, y también es parte de la cultura y sus valores
y por lo visto, en esta cultura e libre mercado se vale todo. Más nos molesta una copia al por mayor de unas zapatillas que la de un bodegón, un paisaje, un abstracto cualquiera o de un Botero….o de una obra tuya o mía mañana, por muchos derechos reservados que se tengan.
Que ninguno de nosotros trabaja para vender nuestras obras a ese mercado, es como norma general cierto, pero… Que aún venderemos menos después de esta avalancha es un hecho. Así que os repito: Al ladrón, al ladrón.


Si nos unimos aún podemos hacer algo al respecto, aunque sea de boca.


Carmelo González
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