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5/10/11

CULTURA QUE PENDE DE UN HILO.




El centro Niemeyer en Avilés congela su programación varios meses. | Reuters

La caída de la Mostra reabre el debate sobre la sostenibilidad de festivales
El Centro Niemeyer de Avilés detendrá su programación de octubre a abril


El anuncio, este miércoles, de que el Ayuntamiento de Valencia suspendía la celebración de la Mostra de cine "hasta que la economía remonte" para ahorrarse 1,7 millones de euros ha llevado hasta la luz pública el negro futuro de muchos acontecimientos culturales que se celebran en España.

La falta de recursos de ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas ha provocado que festivales de teatro, conciertos o programaciones de centros artísticos hayan tenido que ser suspendidos o mutilados. La situación reabre un viejo debate referente a la sostenibilidad de determinadas propuestas culturales y a la gestión económica de unas administraciones que parecen no haber entendido el cuento de las vacas gordas y las vacas flacas.

El propio director de la Mostra, Salomón Castiel, ha preferido ahorrarse el berrinche. En declaraciones a EL MUNDO, Castiel ha apuntado: "Hoy día, con la crisis económica que sufre el país y, lógicamente, los ayuntamientos, se puede entender esto". No lo han entendido otras voces, que protestan por el gasto aún mayor del ayuntamiento valenciano en la celebración de la prueba de F1 en la ciudad.

El anuncio de la suspensión de la Mostra arroja luz sobre otros actos culturales que hasta ahora iban desapareciendo en la oscuridad. Es el caso de la suspensión del Salón de Cómic de Zaragoza, que se tendría que celebrar a mediados del próximo mes de diciembre, y al que el Ayuntamiento retiró la financiación de 30.000 euros (antes era de 85.000) para su celebración. Los organizadores trabajan ahora contra reloj para conseguir patrocinios que puedan salvar la cita.

No se pudo salvar el Galapajazz, festival de jazz de Galapagar (Madrid), que en sus años dorados y gracias a una pugna con el otro gran festival del género de la zona (el Viajazz, de Villalba), convirtió la sierra madrileña en un foco de peregrinación para los amantes de la música negra. Una fuente próxima a la organización del Galapajazz explica que la mala gestión "había condenado al festival; la crisis sólo aceleró lo inevitable".

En algunos casos, la cuestión no es tan sencilla como suspender o salvar. Sirva de ejemplo la situación del festival Punto de Vista de Pamplona, dedicado a los documentales. A mediados de este mes, el gobierno de Navarra anunciaba una reducción de partidas que condenaba al festival, cuyo presupuesto es de 300.000 euros, a la desparición. La noticia generó un torrente de protestas amplificado a través de las redes sociales y hasta llegaron ofertas para que el festival se celebre en México. Finalmente, el gobierno navarro reculó y aceptó la oferta del festival para que este se celebre de forma bianual.

Más cruda está la cosa en Asturias. Este jueves se anunció que el Centro Niemeyer de Avilés detendrá su programación de octubre a abril, lo que ha provocado una guerra abierta entre los responsables del espacio y el gobierno asturiano, presidido por Francisco Álvarez Cascos, que se niega a ceder para uso los espacios del complejo.

"Desde ayer [por este jueves] hemos dejado de hacer esfuerzos para comunicarnos con el Principado, pero estamos dispuestos al diálogo", ha indicado Javier Rebollo, secretario del patronato de la Fundación. En Gijón, gobernado también por el partido de Álvarez Cascos, peligra la celebración de la Semana Negra. Ante la posibilidad de que se reduzca la financiación pública, se cambie de lugar el recinto o desaparezca el apoyo institucional, el responsable de estas jornadas, Paco Ignacio Taibo II, planteó llevar el encuentro a otra localidad asturiana. La fecha límite para las negociaciones estaba fijada en el pasado 15 de septiembre, pero poco se ha avanzado.

El Mundo.
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