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23/11/09

La reina Isabel II regaló un falso Murillo a Pío IX




Una reciente investigación realizada por el experto independiente portugués Hugo Javier revela que la reina Isabel II de España (1830-1904) regaló –a sabiendas– al Papa Pío IX una pintura falsa procedente de la colección real, haciéndola pasar por una obra original del pintor español del siglo XVI Bartolomé Esteban Murillo.

El cuadro original, titulado El matrimonio místico de Santa Catalina, de alrededor de 1650-55, fue en realidad regalado, diez años después, al rey Luis de Portugal.

El engaño ha sido descubierto por el investigador portugués gracias a un viejo álbum de fotografías relativo a la colección de pinturas del Palacio de Ajuda –una antigua residencia real en Lisboa– en el que en una de las fotografías se ve el cuadro de Murillo con una inscripción escrita por el propio rey Luis, indicando que la pintura fue un regalo de la reina Isabel en 1865.

Sin embargo, diez años antes, la reina se había presentado ante el Papa Pío IX con una copia de la pintura, haciéndola pasar como una auténtica obra del maestro español, que de hecho se convirtió en parte de la colección permanente del Vaticano, en el convencimiento de que era una obra original, hasta que en unas labores de restauración realizadas en 1958 se descubrió que en realidad era una inteligente y hábil falsificación hecha en el siglo XIX, utilizando un lienzo antiguo de la época de Murillo.

Exhibido en Bilbao

El cuadro original pertenece actualmente al Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa y en estos momentos se está exhibiendo en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, como parte de la exposiciónEl joven Murillo, que estárá abierta al públco hasta el 17 de enero de 2010.

Según el comisario de esta exposición, Benito Navarrete, "es obvio que la pintura debió de haber estado en la colección de la reina Isabel y que ésta no quería deshacerse de ella, por lo que la copia tuvo que haber sido dada al Papa con una clara intención de engaño”.

Aunque los eruditos no se ponen de acuerdo en las razones por las que la reina obró de tal manera, Navarrete sospecha que "todo fue debido a la situación política, un momento en el que se quería fortalecer las relaciones entre España y Portugal". Navarrete piensa que la decisión de no repetir el mismo "truco" con el rey Luis fue debida al hecho evidente de que, en aquel momento, el posible descubrimiento de otro engaño habría sido demasiado escandaloso y negativo para las relaciones entre ambos países.

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