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17/1/10

¿ESTO ES ARTE?


Trasgredir, tal y como aparece definido en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, es quebrantar, violar un precepto, ley o estatuto. Arte trasgresor es aquel que, yendo más allá de lo establecido, hace tambalear el concepto de arte tradicional y suscita la pregunta más común que todos nos hacemos ante ciertas manifestaciones ¿es esto arte?

Gran parte del arte actual tiene por norma ser trasgresor (en su acepción más amplia), por lo que se hace necesario restringir el término. Centraremos nuestra atención en algunos artistas destacados, en los que lo abyecto y grotesco son los protagonistas de su obra.

El número de artistas que han sobrepasado los límites de lo convencionalmente establecido es amplio, pero no podemos olvidar, al hablar de provocación, una referencia histórica fundamental: el movimiento artístico Dadá, surgido en plena Guerra Mundial; azar, contradicción, caos y falta de sentido eran conceptos que inundaban sus manifiestos. La razón y la ciencia habían conducido a la brutal guerra. En contra de las "conquistas culturales", de las ideas heredadas y de la hipocresía burguesa, querían llegar a un punto desde el cual todo fuera posible: partir de cero. M. Duchamp presentó en 1915 al Jurado de Artistas Independientes de Nueva York un urinario puesto al revés con el título de Fontaine; acabar con los patrones del arte tradicional de forma radical era uno de los objetivos de Dadá. El objeto fue rechazado.

Entre las exposiciones Dadá más escandalosas destaca la organizada por J.-T. Baargeld y Marx Ernst a principios de los años 20 en Colonia. Para asistir a la sala donde se exhibían las obras, el visitante tenía que pasar primero por unos urinarios en cuya puerta una niña vestida de primera comunión recitaba versos obscenos. Una de las obras que se exhibía estaba constituida por un acuario lleno de agua teñida de rojo, imitando a la sangre; flotaba una cabellera de mujer y al fondo yacían un brazo junto a un despertador.

Pero no perdamos de vista la siguiente idea: lo que puede ser trasgresor hoy, en el futuro quizás alcance la categoría de clásico. De hecho, el famoso urinario de Marcel Duchamp, vehementemente rechazado en su época, hoy día, se alza como una de las obras más representativas del siglo XX. No cabe duda que los ready-mades abrieron infinitas posibilidades en el arte. Lo mismo ocurrió con el cubismo, y de forma más general, con todas las manifestaciones vanguardistas de principios del siglo XX. Las señoritas de Avignon, actualmente reconocida como obra paradigmática de la modernidad, recibió en su época todo tipo de comentarios negativos, algunos provenientes de amigos de Picasso, quienes vieron en este lienzo un fracaso incompresible y monstruoso.

Muchos creadores, a lo largo de la historia, se han sumergido en un ámbito oscuro y trasgresor; las pinturas negras y la trágica serie Los desastres de la guerra, de Goya; los seres metamorfoseados y devorados en un violento acto sexual de Picasso; el mundo oscuro y árido dibujado por A. Kubin; Francis Bacon, a través de desnudos deformes e incoherentes, sangrientos y deshuesados; el mundo caótico y viscoso de David Lynch con criaturas que fluctúan cambiando su anatomía, amorfas y monstruosas (Eraserhead). Tod Browning, que presenta un circo repleto de seres con deformaciones espeluznantes que la misma naturaleza ha creado (Freaks). Lo extremo, lo abyecto, lo grotesco y lo monstruoso, son características que muchos artistas han izado como bandera de su trabajo. A través de la categoría de lo abyecto o lo monstruoso el artista muestra la vulnerabilidad de la condición humana, no solamente para recrearse en lo deforme y monstruoso, sino para expresar una parte no reconocida ni aceptada por la sociedad; lo que de animal e instintivo posee el hombre.

Para Orlan, artista francesa, el quirófano se ha convertido en su estudio de trabajo. Es pionera en la utilización de la cirugía plástica con fines artísticos. Comenzó esta forma de concebir su arte en 1990. En su trabajo Orlan mezcla la intervención de las nuevas tecnologías (foto digital, vídeo, retransmisión vía satélite) y la ciencia médica (cirugía plástica). Hasta el momento se ha hecho nueve operaciones en el rostro, seis en Europa y tres en los EEUU, concretamente en Nueva York. Orlan ha aclarado que su propuesta no encaja dentro del body art; ella no intenta el embellecimiento del cuerpo, muy al contrario sus performances son repulsivas: sangre, bisturí, tijeras cortando trozos de piel, anestesia, contusiones...en definitiva, arte carnal. Una de sus performances más provocadoras fue la realizada en Nueva York en el año 1993, cuando se implantó silicona en pómulos, mentón y a ambos lados de la frente. La artista hablaba en directo con centros culturales de diferentes partes del mundo, el equipo médico estaba vestido por diseñadores de moda y videos y fotografías documentaban cada segundo de la operación. Los días siguientes a la operación quedaron registrados en fotografías donde se plasmaba la evolución de la piel inflamada con los cambios de color de los hematomas.

El sometimiento de Orlan a estas operaciones denuncia los cánones de belleza que la sociedad impone, una estandarización que descalifica lo personal, lo distinto, la otredad. En torno a este eje gira su obra, la tecnología hace realidad la homogeneización de la belleza, muchas mujeres quieren tener los pómulos marcados, los ojos rasgados, la nariz finamente perfilada y grandes senos. En un mundo donde el individuo cree haber logrado alcanzar la libertad, la manipulación de nuestros deseos y aspiraciones sigue siendo un fantasma, una alargada sombra.

Orlan, con las aberrantes metamorfosis de su cuerpo (para el futuro tiene planeado implantarse la nariz más grande que su anatomía le permita) manifiesta su repulsa a la imposición externa de una estética "correcta" sobre el cuerpo, a la obsesión por la juventud eterna y por la perfección. Desea concienciar al público y quitar la venda de los ojos para ver más allá de lo que nos dicen que veamos y de las falsas promesas de una estética convertida en religión (¡otra más!).

Orlan intenta hacer de su cuerpo una obra de arte, "un lugar de debate público donde se hacen preguntas cruciales para nuestra época", a través de la parodia y lo barroco, lo grotesco y lo extremo.

La temática del fotógrafo norteamericano A. Serrano muestra las realidades más duras y cotidianas, profundiza en las entrañas del ser humano dialogando con su instinto. Sus obras nos producen un fuerte impacto al aventurarse con lo socialmente "incorrecto" y los tabúes que se conectan con temas de gran trascendencia como son la vida, la desnudez, la vejez, la muerte, la religión o el sexo.

A pesar de lo controvertido y radical de su obra, el artista expresa su constante búsqueda del ideal clásico; en la serie The Morgue (Depósito de cadáveres), de 1992, los muertos son tratados como esculturas evocando el cuerpo de cristo crucificado.

Serrano, de origen chileno, nació en Brooklyn, dejó el colegio y estuvo involucrado en asuntos de droga y violencia callejera. Serrano asegura reflejar la sociedad de la que él (y todos) somos producto.

En la serie Fluids, de 1985, el objeto de sus fotografías lo componen diversos fluídos corporales tales como leche, sangre, orina y esperma. La polémica suscitada por una fotografía en la que aparecía un crucifijo sumergido en la orina del propio artista ("Orina- Christo") fue la responsable de su salto a la fama en 1989. En 1997, Timothy Pootts, director de la National Gallery of Victoria clausuró una exposición de este artista, grupos adversarios, fundamentalmente la Iglesia, no podían tolerar su trabajo. Con fluídos corporales reales alcanza en algunos de sus trabajos, tal y como refleja "Sangre y semen", una equilibrada composición de bello colorido. En esta serie se plantea una ambivalencia, sobre todo, si la analizamos desde el contexto temporal, fotos que fueron tomadas en 1990 cuando la amenaza del sida estaba aumentando a pasos agigantados. Sangre y esperma, germen de la vida, pero también de la muerte.

Serrano está convencido del papel que debe desempeñar el artista en esta sociedad: "atacar, informar, educar, entretener y conmover a las personas."

También es interesante destacar en el panorama artístico actual a Paul McCarthy cuyos trabajos muestran vísceras o cuerpos mutilados. Las nuevas tecnologías son utilizadas por otros muchos, el australiano Stelarc comenzó su obra con exploraciones del propio cuerpo, introduciendo cámaras en su organismo (estómago, pulmón e intestinos). Gina Pane hace cortes en su cuerpo como metáfora de la urgente necesidad de despertar a una sociedad anestesiada. El británico Chris Ofeli suele usar como material los excrementos de vaca, a veces los espolvorea con purpurina y los acompaña con personajes de cómic o con recortes de revistas pornográficas. Las heces de vaca fueron introducidas en el cuadro que obtuvo el premio Turner, titulado La Virgen María. Cuco Suárez es uno de los pioneros en el ámbito nacional en la utilización de materias orgánicas en sus propuestas a mediados de los años 80, tales como restos de animales muertos o sangre. David Nebreda corta su escuálido cuerpo con cuchillas....; en definitiva, un sinfín de escandalosas y desafiantes propuestas ante las cuales podemos cerrar los ojos o mirar hacia otro lado, pero no por ello dejarán de estar ahí. El mundo lleva mucho tiempo apartando la vista ante lo que le desagrada, creyendo que de ese modo desaparece. A veces el intento de comprensión llega demasiado tarde.

El tiempo nos desvelará la verdadera trascendencia de estas nuevas manifestaciones artísticas que en la actualidad nos perturban e inquietan, y lo más importante, nos mantienen en un estado de alerta intelectual propicio para la reflexión y la evolución del arte y la estética.

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