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4/2/12

LA CONSAGRACIÓN DE LA PRIMAVERA INGLESA POR DAVID HOCKNEY




La Royal Academy of the Arts londinense abre al público este sábado la exposición que consagra al pintor como paisajista inglés.

La prestigiosa Royal Academy of Arts de Londres inaugura este sábado la primera gran exposición en Reino Unido que consagra a David Hockney (Bradford, 1937) dentro de la gran tradición paisajística inglesa. La muestra incluye más de 150 trabajos de este prolífico artista, la mayoría creados entre 2004 y 2011. Y abarca técnicas pictóricas que van del óleo con el que ha compuesto la mayoría de su obra, a la acuarela, el vídeo digital o la impresión ampliada de dibujos realizados con un iPad.

El artista despliega en la exposición, titulada «David Hockney RA: una perspectiva más amplia», un espectacular trabajo de captación y codificación del paisaje del condado de York, escenario de su infancia y lugar de residencia de su familia al que regresó hace unos años, después de vivir afincado en California durante tres décadas. El pintor, en esta etapa final de su carrera, fusiona su propio regreso vital a Inglaterra con una conversión en exclusiva al arte del paisajismo. El resultado es una potente reivindicación a contracorriente del valor de la observación directa de la naturaleza y del paso de las estaciones, que permite al espectador rescatar la contemplación pausada de un paisaje de un color explosivo a su paso por la paleta del pintor.

«Es un artista obsesivo, y hace lo que quiere, y si lo que hace no conecta con las modas entre el público -como la pintura de paisajes-, le da igual», nos explica Edith Devaney, una de las comisarias de la muestra.


La exposición surge a partir de la invitación lanzada en 2007 al artista para trabajar en obra concebida específicamente para la gran galería de la academia londinense. Fruto de esa llamada surge la «instalación», en palabras del artista, que cierra un despliegue pictórico repetitivo y falto de vida, en ocasiones, bajo un luminoso manto de color. «La llegada de la primavera a Woldgate, Yorkshire, en 2011» constituye una crónica hasta el más mínino detalle del avance de la estación en Woldgate, el bosque protagonista de gran parte de sus últimos cuadros, compuesta por 51 dibujos en iPad y un inmenso cuadro, compuesto en realidad por 32 lienzos.

Hockney emplea la aplicación Brushes del iPad para realizar algunos de sus paisajes, una técnica que le permite enviar cada mañana a sus amigos uno o dos dibujos antes de las siete de la mañana, según explica Marco Livingstone, el segundo comisario de la exposición. «Te hace sentirte perezoso, él vive la naturaleza con un excepcional sentido de urgencia, y sale a las 5 de la mañana durante varias horas a la caza de sus paisajes», explica Livingstone, que ha pasado varias jornadas con el pintor en su actual residencia temporal en Bridlington (condado de York).

La obra en iPad de Hockney había sido ya expuesta en galerías en París y Londres, junto a dibujos realizados en su iPhone antes de su decidido abrazo a las posibilidades de la tableta de Apple. «Puede pasar varias horas con cada dibujo en el iPad», nos explica Livingstone. El artista valora las grandes posibilidades de impresión ampliada -mediante impresoras láser- que aguantan estos dibujos, que concibe para ser obserbados incluso desde la distancia en las abarrotadas salas de la Academia. Una técnica en la que, sin embargo, sus paisajes parecen perder alma y textura.

«Nunca pueden ocultar su origen electrónico, es como si pudieras borrarlos», escribe Adrian Searle, el influyente crítico de «The Guardian».
En el Guggenheim de Bilbao, en mayo


Hockney se mudó a California en 1964, después de graduarse en el Royal College of Art, en busca de la luz que había visto en el cine de Hollywood. En 2004, «harto de no notar allí el paso de las estaciones», según ha explicado, regresó -sin deshacerse de su casa en California- a una región de Inglaterra que tiene además la «cualidad reflejante» de la no muy lejana luz del mar, según Devaney. La muestra incluye dibujos de 1957 del artista, algunos cuadros y collage fotográficos de su «obra californiana» -como su espectacular «A closer Grand Canyon», de 1998-, y numerosas series recientes sobre caminos, árboles y paisajes de Yorkshire. En ellos vuelca su obsesión por volver a los mismos lugares, por pintar con la memoria, más allá de lo observado, y por dar al espectador «la sensación de estar moviéndose dentro del paisaje representado», que toma de la pintura china, por oposición a la concepción europea de «verlo desde una ventana», según el propio artista.

Este paseo por las estaciones inglesas según David Hockney se completa con unaimpresionante instalación de vídeos en los que el mismo paisaje discurre en paralelo, escindido entre nueve pantallas que lo muestran en verano y otras nueve que lo muestran en verano. La obra es fruto de otra ingeniosa técnica de este investigador incansable, en la que cuelga nueve cámaras de vídeo del Jeep de su asistente para retratar así los parajes de York.

La muestra estará abierta desde el 21 de enero hasta el 9 de abril, y viajará al Museo Guggenheim de Bilbao del 14 de mayo al 30 de septiembre. La Academia abre al público de lunes a sábado de 10 a 6 de la tarde (los viernes hasta las 10 de la noche). La entrada cuesta 14 libras.

Fuente recogida ABC Cultural.

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