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31/3/12

Guillermo Pérez Villalta: "Hoy se pinta de un modo horripilante"



Nunca se ha mordido la lengua. Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, 1948) dice lo que dice de un modo directo y natural, sin afectación ni recovecos. Lo dice y mira como intuyendo que sus palabras transgreden y esa transgresión, ese salirse del guión, antes o después va a manifestarse en quien le escucha.

Dice: "No soy lo que me hubiera gustado ser. A mí lo que gusta de verdad es inventar cosas". Dice: "Quiero llevar la pintura al máximo refinamiento posible". Dice: "La crisis económica y la crisis del arte no tienen nada que ver". Dice: "El arte contemporáneo es muy cerrado y repetitivo". Dice: "Vivimos en un mundo en el que se pinta horripilantemente… se hace una pintura neutra, industrial…" y mira a los ojos del interlocutor como aguardando el modo de encajar de quien tiene enfrente.

"En arte, el lenguaje académico está totalmente agotado. A mí me gusta ir a la contra, siempre ha sido así…", lo dice y ya está en otra cosa, en otra idea. Conceptos, formas, perspectivas, opiniones que convergen en un punto común, ese que hace que el arte (ya con forma de dibujo, escultura, arquitectura, orfebrería o pintura) y Guillermo Pérez Villalta sean indisolubles. "Soy artista, así me siento, para eso he nacido", dice… y te mira.


Polifaceta

Guillermo Pérez Villalta, pintor y escultor, es uno de los artistas más representativos del posmodernismo en España. Estudió arquitectura, una disciplina que hasta la fecha ha seguido influenciando su obra artística.

A finales de los 60 se trasladó a Madrid para integrarse en lo que se ha dado en llamar la movida madrileña. Ya en los 70 conformó un estilo manierista de colorido y figuras deformadas para, una década más tarde, virar hacia un colorido más cálido.

Provocador

Frente a los valores de la modernidad abstracta, la pintura de Pérez Villalta es de naturaleza totalmente narrativa. Su interés por temas mitológicos y religiosos (presentados con una audacia casi irreverente) le distingue de la corriente mayoritaria de la pintura actual; en 1982 diseñó una baraja española donde sustituyó las figuras habituales por dioses y santos desnudos. El Rey de Oros era una fusión de Cristo y Baco.

Defensor de la belleza como disfrute y como «necesaria para vivir», no oculta su afán por lo ornamental (en oposición al arte minimalista) y aunque a veces sea provocador y roce el escándalo, sigue métodos de diseño y producción tradicionales: múltiples bocetos, técnica depurada de lenta ejecución... Acusa influencias dispares y se confiesa admirador no sólo de maestros clásicos como Pontormo, Wateau o Piero de la Francesca, sino también de contemporáneos como Giorgio de Chirico, Marcel Duchamp o Salvador Dalí.

Obras

Ha ilustrado libros, como Faetón del Conde de Villamediana, La Odisea de Homero y Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. En 2006 se publicó el volumen Idea, que reunía bocetos de épocas anteriores. Además, ya desde los años 70 ha diversificado su producción, creando grabados en aguafuerte y litografía, y diseñando escenografías para teatro, cerámicas, muebles, tapices y estatuillas de bronce, incluso un dibujo suyo inspiró el monumento ecuestre El instante preciso para el tejado del Ayuntamiento de Granada realizado y concebido en bronce por Ramiro Megías.

Reivindicando su condición de artífice, más que de simple pintor, Pérez Villalta ha llevado una antológica de su producción no-pictórica Artífice en 2006-07, por diversas ciudades de Andalucía. Esta exposición recaló en 2008 en el Museo Colecciones ICO de Madrid.

Su obra está presente en múltiples colecciones como la del Museo Reina Sofía de Madrid, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Fundación Juan March de Mallorca, Fundación Suñol de Barcelona y Patio Herreriano de Valladolid... Entre los galardones que atesora se cuenta el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1985.

Fuente recogida Hoyesarte.
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